Hacía tiempo que no se sabía nada de Ron Obvio.
En la puerta de su casa no dejaban de acumularse periódicos
atrasados y suscripciones a revistas de dudosa moralidad y títulos sugerentes
como “gatitas ardientes” y “superculos especial Halloween”.

Fijándose en las fechas podía observarse que Ron llevaba fuera más de un mes
y que no había vuelto por casa en todo ese tiempo tal y como demostraba el cadáver
de su periquito “rulas”, muerto de inanición y falta de sexo.

Una pequeña corriente de aire que se filtraba por un agujero en la ventana
era el causante de provocar el único sonido que se podía escuchar en casa de Ron:
El “ñiiic” del pequeño columpio de la jaula en el que se mecía el cadáver amojamado
del pobre pajarraco.

Ningún vecino conocía el paradero de Ron ni tampoco es que les importara demasiado.
De hecho lo único que recordaban era su extraño regreso unos tres meses atrás.

La gente todavía comentaba la explosión que les había sobresaltado a las tantas
de la mañana y como Ron había aparecido desnudo portando una batidora en la mano
mientras ocultaba sus vergüenzas tras una densa nube de humo naranja que había
cubierto tres manzanas.

Ron fue detenido por tenencia ilegal de batidoras y escándalo público.
Al cabo de unas horas las fuerzas del orden lo habían soltado ya que la
batidora no había presentado cargos.

Tras este incidente Ron había vuelto a su casa y un buen día desapareció
sin dejar rastro. Pero hace unos días se descubrió el pastel.

Estando cómodamente sentado en su sofá de Ikea y viendo las noticias de “la 2”
el señor Phil, vecino de Ron, veía un reportaje sobre fiestas locales absurdas y
coloristas. Cual fué su sorpresa cuando reconoció a nuestro amigo desfilando
vestido de mariachi en unas fiestas locales en Tijuana. Tras la sorpresa,
el vecino llamó de inmediato a la policía local y estos lo mandaron a freir monas
porque no eran horas de llamar a nadie y les había cortado el sueño.

Esto no impidió al metomentodo de Phil insistir al día siguiente consiguiendo
que un policía investigara su caso. ( No es que el departamento se interesara por
el imbécil de Phil sino que el caso les venía perfecto para traerse de tapadillo
unos cuanto kilos de polvitos de la alegría de Tijuana)

El hombre elegido para el caso fue el detective John Egg famoso en el cuerpo por
su alto grado de corruptibilidad y por su afición a invertir sus ahorros en los
cuadros de un tal Ripollés.

El viaje le vendría bien a John ya que estaba siendo investigado por asuntos internos
debido a unos rumores que apuntaban a que estaba involucrado en el atraco a la casa
de Jose Luis Moreno.

Estos rumores apuntaban también que John había secuestrado al empresario y
le había sodomizado con su muñeco Rockefeller al grito de “toma moreno”.
De todas formas todo esto no había sido confirmado.

Harto de que medio departamento le mirara mal y le escupiera papelitos a sus espaldas,
John pensaba que la ocasión le vendría de perlas para quitarse de en medio,
viajar a Tijuana y buscar al tipo ese raro vestido de mariachi.

Un frio jueves de madrugada el señor Egg volaba rumbo a Mexico escuchando los
grandes éxitos del fary por el hilo musical de avión.

ESCRITO, PARIDO, CRIADO Y ASESINADO CON MATARRATAS POR LORD PETISO!!!!!